lunes, 11 de agosto de 2014

ATRAIGO A LOS CABRONES COMO LA MIERDA A LAS MOSCAS: EL VIAJE 1ª parte

EL VIAJE 1ª parte

Tenerife es una isla perfecta para perderte, para desconectar y olvidar una mala relación. Irte de vacaciones tu sola puede ser una decisión arriesgada ,pero la necesidad de  no encontrarte con nadie que te pregunte sobre el motivo de tu ruptura es más fuerte que el plantearte una salida de una semana sin amigos y a un lugar desconocido.
Después del viaje y llegada a un hotel sin más pretensiones que sea turístico y barato, has pasado la noche durmiendo hasta que los rayos del sol han entrado de pleno por la rendija de la persiana y te has percatado que un nuevo día comienza.
Lo mejor que tienes es que eres capaz de renacer de tus cenizas, cual fénix. Aunque a lo largo de tu vida te preguntarás cuántas veces más serás capaz de sacar esas fuerzas; cuántas veces puede el fénix renacer de su cuerpo hecho cenizas; ¿tiene caducidad un fénix?

Tu cesta de playa con la toalla, tu monedero, tus gafas predilectas...todo listo. Un modelito fresco sin demasiado floripondio. Aquí no hemos venido a lucir palmito sino a lamernos las heridas. ¡Qué más da si te queda mejor o peor la ropa! No tienes ninguna intención de irte de marcha con modelos que enseñen piernas. No eres una diosa de la moda, ni una belleza top model. Eres más bien rellenita, o "curvada" como dice una amiga tuya. Pero tienes ojos bonitos y unas piernas de lujo, así que es lo que más resaltas de tu look cuando sales. Sin embargo Tenerife no ha sido la elección para desplegar nuevas alas y encontrar diversión a tope. Más bien el programa semanal es, levantarte cuando abras los ojos, desayunar, salir a conocer los alrededores, comer donde se tercie y volver por la tarde al hotel, llevarte un sandwich a la habitación, poner la tele y así hasta el día que vuelvas a casa. ¿Una semana será suficiente? Esperemos que sí porque el presupuesto no da para más.

Pero en la vida, parece ser que todo depende de una elección. Has tomado la calle del hotel que baja hasta la ciudad y las playas. Pero de pronto la calle toda recta que tenía que tomar hasta el final te plantea una decisión. Una mínima, leve bifurcación ...o seguir la calle recta por la sombreada acera, o bajar por un tramo de escalones que parecen sin final, por una calleja que tiene el atractivo nombre de "El callejón de las cabras". Y claro, ¡cómo vas a decidirte por lo fácil aunque sea más largo! Hemos venido a la aventura, ¿no? Pues a ello. Callejón de las cabras abajo y no se hable más. Por un callejón con tal denominación no puede haber nada que te complique la vida....¿o sí?

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La tiendecita situada a mitad del curioso callejón de las cabras, tenía una colección completa de brazaletes, broches, collares y pendientes hechos a base de piedras volcánicas y rocas de la región que , para una buena shopper no pasan desapercibidas. Como no tienes ni idea si mañana volverás a pasar o no por allí, decides que lo mejor es pararte ahora. Tu nueva tú está dispuesta a dejarse llevar por las situaciones, sean las que sean, y por todo lo que se presente en tu camino sin posponerlo, sin plantearte que tal vez fuese mejor dejarlo para más tarde. Además la dependiente es una chica muy agradable y buena vendedora. Pasas casi dos horas allí. Las preguntas de ella, tus respuestas, al final todo acabe en una incipiente amistad veraniega. Ella te habla de su pueblo en la península, su novio, su trabajo y te invita a pasar un día con ellos. ¿Por qué no? Te preguntas. ¿Qué puede haber de malo en aceptar una invitación así? Nunca has hecho algo parecido en tu vida, pero allí estás en Tenerife, con un montón de agua por medio desde tu hogar y ¡qué coño! puede que esa chica y sus historias y su tienda sea precisamente lo que te hace falta para sacarte el mal sabor de boca que traes contigo.

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